Los autores son seres humanos, esto es,
racionales y libres, más o menos condicionados por su época, pero
no determinados por ella.
En cualquier comunicación normal, el referente puede ser real o imaginario. En cualquier caso, refleja el punto de vista del emisor:
La alteración del referente se multiplica exponencialmente cuando el emisor es un creador, y cuando lo que crea es una fábula, una novela.
novela.
(Del it. novella, noticia, relato novelesco).
1. f. Obra literaria narrativa de cierta extensión.
2. f. Género literario narrativo que, con precedente en la Antigüedad grecolatina, se desarrolla a partir de la Edad Moderna.
3. f. Ficción o mentira en cualquier materia.
Las obras literarias son
invenciones, no "reflejos" de la época.
El novelista no es un notario de la realidad, es un creador, un inventor, un fabulador.
Hay novelas verosímiles (El camino de Miguel Delibes), inverosímiles (El Señor de los anillos) y mixtas (Caperucita en Manhattan). Pero todas poseen elementos verosímiles (ideas, conductas, sentimientos humanos...), aunque el marco sea fantástico (Crónicas de Narnia). Difícilmente se leería un texto completamente inverosímil. El lector necesita reconocerse de alguna manera en lo que lee.
Poética de Aristóteles II, 1: El imitar es connatural al hombre desde niño, y en
esto se diferencia de los demás animales, que es inclinadísimo a la
imitación, y por ella adquiere las primeras noticias. Lo segundo, todos
se complacen con las imitaciones, de lo cual es indicio lo que pasa en
los retratos; porque aquellas cosas mismas que miramos en su ser con
horror, en sus imágenes al propio las contemplamos con placer, como las
figuras de fieras ferocísimas y los cadáveres. El motivo de esto es que
el aprender es cosa muy deleitable, no sólo a los filósofos, sino
también a los demás, dado que éstos por breve tiempo lo disfrutan. Ello
es que por eso se deleitan en mirar los retratos, porque
considerándolos, vienen a caer en cuenta y argumentar qué cosa es cada
uno, como quien dice: Éste es aquél; que quien no hubiese visto antes el
original, no percibiera el deleite por razón de la semejanza, sino por
el primor de la obra, o del colorido, o por algún otro accidente de esta
especie. Siéndonos, pues, tan connatural la imitación como el canto y
la rima (que claro está ser los versos parte de las rimas), desde el
principio los más ingeniosos y de mejor talento para estas cosas,
adelantando en ellas poco a poco, vinieron a formar la poesía de
canciones hechas de repente.
(Traducción de
José Goya y Muniain).
La narrativa europea en lenguas modernas nació presentándose como historia, una estrategia para atraer lectores, aunque frecuentemente incluía elementos maravillosos, como un hombre-lobo. Desde el Renacimiento hasta nuestros días el realismo ha sido una estrategia muy usada, lo que no significa que los textos reproduzcan la realidad: son novelas.
Las obras poseen una
impronta decisiva de su autor.
Góngora y
Quevedo son contemporáneos, y muy diferentes.
Cervantes y
Lope de Vega son contemporáneos, y muy distintos.
Lope de Vega, Tirso de Molina y
Calderón se ocupan del mismo género, pero sus obras son diversas, y reflejan mundos diversos..
Cada obra de estos escritores nos muestra la
identidad de su autor.
El
Guzmán de Alfarache (Mateo Alemán) transmite pesimismo; las
Novelas ejemplares (Cervantes), optimismo. Son casi contemporáneas. ¿Qué obra refleja mejor la época...?
Esto ocurre en todas las artes: compárense estos cuadros de El Greco y de Velázquez.
El
Lazarillo de Tormes es una
novela, una invención. ¿Qué aspectos de la época refleja? Para responder a esta pregunta hay que conocer la época, no basta el libro que, además, es una novela.
Leyendo solo el
Lazarillo no podemos responder a estas preguntas:
¿Qué niveles y porcentajes hay de
pobreza?
¿Qué estratos
nobiliarios estaban arruinados? ¿En qué proporción?
¿Cuántos
eclesiásticos vivían hipócritamente? ¿En qué proporción?
Necesitaríamos conocer
muy bien la época para saber en qué medida el
Lazarillo es reflejo de la época.
¿Quién es más representativo, el
escudero o
Hernán Cortés o Pizarro?
¿El
arcipreste o
San Ignacio de Loyola?
Las obras literarias nos remiten a su autor y podemos analizarlas
literariamente. Cualquier conclusión
extraliteraria necesita una demostración extraliteraria.
Podemos estudiar los temas, los puntos de vista, el narrador, la estructura, el lenguaje literario, pero no podemos saber en qué medida refleja una realidad extraliteraria a partir de un texto (solo).
Un crítico del año 2300, ¿sabrá cómo son los colegios ingleses a partir de Harry Potter?
En el Poema de Mío Cid tiene poca presencia la mujer. ¿Eso significa que la mujer está poco presente en la literatura medieval? Sería una conclusión completamente equivocada. La mujer está poco presente en la épica, pero en la lírica y en la narración caballeresca es omnipresente; es más, la Edad Media, desde los trovadores provenzales hasta el estilnovismo italiano pasando por la lírica popular inventa a la mujer como principal sujeto de hermosura y objeto de amor, rompiendo el cierto equilibrio entre hombre y mujer del mundo grecolatino.