Temario

Tema 1 La literatura: aspectos generales

Tema 1.1 Concepto de Literatura
Tema 1.2 El lenguaje literario
Tema 1.3 Los géneros literarios

Tema 2 Didáctica de la Literatura

Tema 2.1 Competencia lectora y competencia literaria
Tema 2.2 La literatura en el currículo escolar
Tema 2.3 Actividades didácticas para la formación lecto-literaria en Educación Primaria
Tema 2.4 Didáctica del comentario de textos
Tema 2.5 La LIJ, su aplicación al aula de Primaria

Tema 3 Historia de la Literatura

Tema 3.1 Etapas, obras y autores de la literatura española
Tema 3.2 Estrategias para la selección de textos literarios
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lunes, 25 de marzo de 2013

No es necesaria la tilde en los demostrativos

Demostrativos. Los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, pueden ser pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo): Eligió este; Ese ganará; Quiero dos de aquellas; o adjetivos (cuando modifican al sustantivo): Esas actitudes nos preocupan; El jarrón este siempre está estorbando. Sea cual sea la función que desempeñen, los demostrativos siempre son tónicos y pertenecen, por su forma, al grupo de palabras que deben escribirse sin tilde según las reglas de acentuación: todos, salvo aquel, son palabras llanas terminadas en vocal o en -s ( 1.1.2) y aquel es aguda acabada en -l ( 1.1.1). Por lo tanto, solo cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros). Las formas neutras de los demostrativos, es decir, las palabras esto, eso y aquello, que solo pueden funcionar como pronombres, se escriben siempre sin tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.

 Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


miércoles, 13 de marzo de 2013

Atención: existe un cómo con tilde

cómo. 1. Adverbio interrogativo o exclamativo. Es tónico y se escribe con tilde para diferenciarlo de la palabra átona como ( como). Encabeza oraciones interrogativas o exclamativas directas: ¿Cómo te encuentras?; ¡Cómo aguantó el chaparrón!; o indirectas: No sé cómo te llamas; Me encanta cómo escribes; No hay cómo convencerlo de que venga. Puede constituir por sí solo un enunciado: ¿Cómo?; ¡Cómo!, o quedar al final como único elemento de la oración subordinada: Quisiera hacerlo, pero no sé cómo.

martes, 12 de marzo de 2013

aún / aun

aún/aun. Este adverbio oscila en su pronunciación entre el hiato [a - ún] y el diptongo [aun], dependiendo de diferentes factores: su valor semántico, su situación dentro del enunciado, la mayor o menor rapidez o énfasis con que se emita, el origen geográfico del hablante, etc. Dado que no es posible establecer una correspondencia unívoca entre los usos de esta palabra y sus formas monosílaba (con diptongo) o bisílaba (con hiato), es preferible considerarla un caso más de tilde diacrítica.
a) La palabra aún lleva tilde cuando puede sustituirse por todavía (tanto con significado temporal como con valor ponderativo o intensivo) sin alterar el sentido de la frase: Aún la espera; Este modelo tiene aún más potencia; Tiene una biblioteca de más de cinco mil volúmenes y aún se queja de tener pocos libros; Aún si se notara en los resultados..., pero no creo que mejore; Ahora que he vuelto a ver la película, me parece aún más genial.
¡

lunes, 11 de marzo de 2013

El sino y el si no

sino. 1. Como sustantivo masculino, ‘fatalidad o destino’: «¿Qué extraño sino me encadenó a él?» (Gallegos Pasado [C. Rica 1993]).
2. Como conjunción adversativa, presenta los valores siguientes:
2.1. Se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes: «No me refiero al trabajo, sino a tu vida misma» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]). Cuando lo que se contrapone son oraciones con el verbo en forma personal, sino debe ir seguido de que: «Prada no compraba la droga, sino que la vendía» (Madrid Flores [Esp. 1989]).

El punto y coma

punto y coma. 1. Signo de puntuación (;) que indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto. Se escribe pegado a la palabra o el signo que lo precede, y separado por un espacio de la palabra o el signo que lo sigue. La primera palabra que sigue al punto y coma debe escribirse siempre con minúscula (la única excepción se da en obras de contenido lingüístico, en las que es práctica común separar con este signo de puntuación los diferentes ejemplos que se ofrecen, cada uno de los cuales, cuando se trata de enunciados independientes, comienza, como es natural, con mayúscula; de este uso excepcional y contrario a la norma que rige en la lengua general hay abundantes ejemplos en esta misma obra).

Los usos de esperar

esperar. 1. Con el sentido de ‘permanecer en un sitio hasta que [alguien o algo] llegue o hasta que [algo] suceda’, es transitivo en el español culto general: «Mi abuelo lo esperaba en la estación de Córdoba» (Fuentes Esto [Méx. 2002]); «Desapareció mientras esperábamos el tren» (Kociancich Maravilla [Arg. 1982]). No obstante, en gran parte de América, especialmente en el área caribeña, no es infrecuente su uso como intransitivo, seguido de un complemento con por, sin que exista matiz causal que lo justifique: «Papá nos llevó a la estación. Nueve hijos esperábamos por ti» (Parrado Bembeta [Cuba 1984]); «Dumbo velaba el caldo y esperaba por el primer hervor» (Montero [Cuba 1995]). Aunque cuenta con algún antecedente clásico, en muchos casos puede deberse hoy al influjo del inglés to wait for. Se recomienda la construcción transitiva (esperar [algo o a alguien]), que es la mayoritaria en el uso culto.

Los puntos suspensivos

puntos suspensivos. 1. Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (...) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial: El caso es que si lloviese... Mejor no pensar en esa posibilidad; pero si no cierran el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula: Estoy pensando que... aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme.

deber / deber de

deber. 1. Es regular; no son correctas las formas sincopadas del futuro y del condicional simple o pospretérito, debrá, debría, etc., normales en el español clásico, pero sentidas hoy como vulgares.
2. Funciona como auxiliar en perífrasis de infinitivo que denotan obligación y suposición o probabilidad:

¿Cómo se usan los dos puntos (:)?

dos puntos. Signo de puntuación (:) que representa una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto. Detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente. Se escriben pegados a la palabra o el signo que los antecede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue.

Evitar la expresión "en base a".


Se explica en El museo de los horrores del Centro Virtual Cervantes: aquí.

Usos incorrectos de la coma

3. Usos incorrectos 3.1. Es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas: Mis padres, mis tíos, mis abuelos, me felicitaron ayer. Cuando el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor || suspenderán la asignatura.

lunes, 25 de febrero de 2013

ars bene scribendi

Que algunos consejos de don Quijote a Sancho (Quijote, II, 43) encabecen este ars bene scribendi. 

-En lo que toca a cómo has de gobernar tu persona y casa, Sancho, lo primero que te encargo es que seas limpio, y que te cortes las uñas. [...] No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmazalado, si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarronería, como se juzgó en la de Julio César. [...] Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala. (Edición digital de Florencio Sevilla y Antonio Rey Hazas).

No escribas de modo "desceñido y flojo"; si escribes con ordenador, ajusta el texto a la derecha (también las notas a pie de página). No separes cada párrafo con una línea: ya posee el párrafo su marca, la sangría con que se inicia, que no debes omitir.
Los títulos de las obras escríbelos en cursiva; sin son artículos o capítulos de libros, entre comillas; el nombre de una revista, como el de un libro, en cursiva.
En un trabajo académico apoya todo lo dicho con las citas oportunas. Si escribes que tal autor en tal obra dice algo, indica dónde lo dice, en el cuerpo del texto o en cita a pie de página. El número de la referencia a pie de página sitúalo al final del texto citado (literal o no, porque a veces se alude a una idea, no a una frase exacta).
Indica en qué página se encuentra el texto citado y al final del texto, en la bibliografía, los datos completos del libro. También los textos literarios poseen un editor y una editorial, y hay que saber a quién agradecer o recriminar aciertos y errores: señala, por tanto, qué edición has manejado.
Si tratas de versos, indica en cada caso con números su posición en el conjunto de la obra. Si el texto -ocurre por ejemplo con los grecolatinos o con la Biblia-, posee una división universal en capítulos y párrafos, cítalos por estos, y no por la página de la edición concreta.
Si introduces en tu texto una cita textual, debes entrecomillarla, e iniciarla sin puntos suspensivos ni minúscula: ya se sobreentiende que la cita está entresacada de un texto más amplio. Pero si deseas hacerlo, sigue las normas del Diccionario Panhispánico de Dudas:

"Si se quiere dejar claro que la reproducción de una cita textual no se hace desde el comienzo mismo del enunciado, es posible escribir puntos suspensivos al inicio de la cita, sin paréntesis ni corchetes, dejando un blanco de separación respecto de la palabra a la que preceden: Al final de la obra, don Quijote pide «... un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento». Asimismo, cuando la reproducción de la cita queda incompleta por su parte final, es posible escribir puntos suspensivos, sin paréntesis ni corchetes y sin blanco de separación con respecto al texto que antecede, para indicar que el enunciado continúa más allá de la última palabra reproducida: Al final de la obra, don Quijote pide «... un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento...», evidenciando la cordura que le asiste en sus últimos momentos".

Los textos no pueden acabar nunca en coma, sino en punto, o en puntos suspensivos.
No hipercracterices: si entrecomillas, no añadas la cursiva; si escribes en cursiva, no añadas las comillas.
No plagies, no te apropies de lo que no es tuyo, no robes. Indica de dónde procede lo que no ha salido de tu cabeza. Si no eres honrado con las palabras, tampoco lo serás con las obras.
Expresar con tus palabras lo que han escrito otros es plagiar, si no citas al autor.

En un trabajo académico se piden reflexiones personales.
El esquema básico suele ser:
a) Tema;
b) Justificación del tema;
c) Metodo de trabajo;
d) Status quaestionis: qué han aportado otros autores;
e) Investigación llevada a cabo;
f) Conclusiones;
g) Bibliografía.

La diferencia entre ciencia y opinión es que la ciencia ha de basarse en argumentos. Hay que explicar lo que se dice, fundamentarlo racionalmente. "Porque sí", "porque lo digo yo", "porque quiero", "porque me gusta" es voluntarismo o emotivismo privado de racionalidad. Tenemos en común la razón. A partir de decisiones no razonadas o de caprichos personales es difícil que haya consenso. Consenso viene de cum-sentire: expresar ideas y razonamientos en común. Declarar la propia "sententia" y confrontarla con las "sententias" de otros.

Separa las enumeraciones con punto y coma. Que quede claro dónde empieza y acaba cada elemento de la enumeración.

Leer es entender al autor de un texto. Es aprender a leer a otro, salir de la autolectura, es decir, de leerse a sí mismo. Leer también es responder exactamente a lo que se pregunta. El primer éxito de una prueba es responder a lo que se pregunta y solo a lo que se pregunta.

En la variedad está el gusto. Las lenguas son muy ricas. Siempre que puedas, varía las palabras: sean sustantivos -tema, cuestión, asunto...-; verbos -gustar, apreciar, agradar...-; elementos gramaticales -ya que, puesto que, porque...-, etcétera.

El discurso debe fluir, sin tropiezos innecesarios. En "Vi a mi hermana, la cual había estado con mi abuela", "la cual" ralentiza; sustitúyela por "que".

Los signos de puntuación tratan de reflejar las pausas respiratorias y sintácticas. Lee en voz alta tu texto y verás dónde colocar una coma, un punto, un punto y coma... Pero nunca dividas con una coma un sujeto de un predicado, por muy largo que sea el sujeto, o  aunque en el lenguaje oral se haga una pausa. Aquí la gramática prima sobre la entonación.

Deja márgenes en todos los extremos de tus escritos.
Tachar no es manchar el papel: es pasar una delgada línea encima de lo incorrecto.
Que las tildes se vean: el microscopio es para otros menesteres.
Ser educado es descubrir que somos para los demás, y no los demás para nosotros. Escribe, también por el tipo de letra, de forma que la lectura sea fácil, no una tortura.

No abuses de las mayúsculas. El Diccionario Panhispánico de Dudas (www.rae.es) te recordará como se usan (las mayúsculas, las tildes y otros muchos elementos gráficos, léxicos y gramaticales -los dichosos como / cómo; tu / tú, etcétera).

Las palabras poseen sus matices, y el diccionario los recoge. La lengua es viva, pero merece cierto respeto. Por ejemplo, visualizar, no es lo mismo que ver. Mira en el diccionario de la Rae (www.rae.es).

Escribir no es acumular una frase tras otra, entre comas: eso es comida cruda. Se trata de cocinar la escritura. Hay que relacionar las frases: simples, yuxtapuestas, coordinadas, subordinadas (causa, tiempo, condición, concesión, comparación...).

Distingue lo coloquial de lo formal: no es igual el discurso (oral o escrito) con un amigo que con un desconocido; con un niño que con un anciano. No es lo mismo una carta que un trabajo académico. No es lo mismo "cojan gusto" que "adquieran gusto".

Escribe los regímenes adecuados: no "niños que les ocurran", sino "niños a los que les ocurran".